Cádiz: un paraíso terrenal

Castillo de Santa Catalina
Cádiz se diferencia notablemente del resto de España por ser un sitio muy singular, me atrevería a decir “un paraíso”.
Los artistas más consagrados del flamenco nacieron en Cádiz. El saber popular dice que el mar es el principal responsable. Que la sal marina genera voces prodigiosas, que la danza de las olas inspira la creación artística… y algo de eso habrá: Lola Flores, Camarón de la Isla, Paco de Lucía, José Mercé, la Paquera de Jerez, Tomatito, la Niña Pastori y tantos otros son prueba de ello.
Cádiz es una mezcla de España, Centroamérica y África.
Comparte con España el placer por los mariscos, el pescaíto frito, el jamón ibérico, el buen vino, la cerveza, el flamenco y la devoción por la Virgen del Rocío. Con otras regiones de Andalucía, el encanto de los pueblos blancos de la serranía. Y guarda intacto en la memoria el recuerdo de la Guerra Civil, que se actualiza en algunas prácticas cotidianas.
De América, conserva monumentos a José Martí, Bolívar y San Martín, exhibidos en el Paseo Marítimo, el cual es casi una reproducción del Malecón de La Habana.
De África heredó el levante, una corriente de viento tan potente y cálida que obligó a colocar pasamanos en las calles de Tarifa. Y al igual que África, Cádiz se mantiene antigua, modesta, rústica y sumamente apacible hacia el turismo.
Cuando voy a Cádiz me siento como en casa. Aquí Dios, Camarón y el mar están casi a la misma altura. Y no es para menos, los mares gaditanos son un lugar de ensueño. Su temperatura promedio anual de 20ºC hace posible visitarlos en cualquier momento, sin tener que esperar la llegada del verano. Ningún amante del mar puede perderse la ruta que une Zahara de los Atunes, Barbate, Vejer de la Frontera y Tarifa.
Las playas vírgenes de Zahara, de arena fina y dorada, constituyen uno de sus principales encantos.
La perla de Barbate es sin duda Los Caños de Meca, con sus espectaculares acantilados y sus manantiales de agua dulce. En Vejer de la Frontera se destaca el Palmar de Troya, con extraordinarias playas y románticos bares frente al mar, desde los cuales se puede contemplar el atardecer cómplice de un ritual que culmina con un cálido aplauso en honor al rey Sol. Por último Tarifa, la ciudad del viento, donde el Atlántico y el Mediterráneo se unen en un solo abrazo, con África como telón de fondo. Allí, en las playas de Bolonia, se levantan las ruinas de Baelo Claudia, antigua ciudad romana del siglo I a.C.

Playa de la Caleta
Cádiz es singular. No es “Ciudad Patrimonio de la Humanidad” como Córdoba, Ávila, Mérida. No tiene la Sagrada Familia de Gaudí ni la Catedral de Burgos. No tiene una Giralda ni la majestuosidad de la Alhambra. Tampoco un Museo del Prado ni un Reina Sofía.
Cádiz es la ciudad más antigua de Europa y lo único que tiene es un paraíso.
Si quieres asomarte a él, mira este video:
Cádiz te espera ¿te lo vas a perder?


Cuánto amor por Cadiz y parece contagioso! Habrá que conocerla! Para mi será la única forma de estar alguna vez en el paraiso, que afirmas es Cadiz.
La verdad es que dan muchas ganas de ir a Cadiz después de leer esta nota. A la vuelta te cuento si comparto tus sensaciones por este paraíso español
@Fernando: la verdad es que si, por Cadiz siento un cariño especial y estoy segura que te sentirás muy a gusto si la visitas.
@Luna: Quizás tus sensaciones sean otras y eso también es lo bueno de viajar, dejarte sorprender.
[...] te quiero hablar de una ciudad que, a diferencia de Cádiz, sí tiene un Museo del Prado y un Reina Sofía, además de un Thyssen-Bornemisza. No sé si [...]