Dalí pasó por Marruecos: Fez

Escrito por el 02/12/08 10:00

Mi estancia en Marruecos se caracterizó por ser una caja de sorpresas. Durante la misma aventura que me llevó a emprender aquel “viaje en el tiempo” sobre el que ya te hablé en otro post, me topé con un sinfín de excentricidades que hicieron de aquella una experiencia inolvidable. De esas que nos resistimos a dejar sólo en el recuerdo y por eso compartimos con otros, aunque sea en forma parcial.

La ciudad de Fez, Marruecos

La ciudad de Fez, Marruecos

Por ejemplo, el tren que va de Tánger a Fez es en sí mismo una experiencia imperdible. El camarote lo compartimos con cuatro personas más que nos invitaron a participar de la charla, la cual en principio se desarrollaba en el idioma oficial, el árabe, pero que luego, cuando nosotros nos sumamos, pasó a ser en un popurrí de francés, inglés y español.

Una de las imágenes más fuertes que conservo es la de escuchar un diálogo en el que alguien preguntaba en árabe y otro respondía en francés y viceversa. Yo, atónita, ya sin importarme mucho qué se decía, no podía dejar de asombrarme por el hecho de estar en un lugar tan pobre como es África y a la vez tan rico. Ya que nos hubiesen preguntado en qué idioma queríamos hablar me había dejado perpleja. Y si bien el viaje duró 5 horas, te aseguro que fue de lo más entretenido.

Luego llegar a Fez… uno de esos sitios que yo considero exóticos, sin estar en la Polinesia o en Bali. Existen lugares de la Medina de Fez que no puedes dejar de visitar y que dan cuenta de ello: una farmacia, una casa de alfombras y el barrio de los curtidores.

Farmacia tradicional

Farmacia tradicional de Marruecos

En la farmacia te darán la bienvenida con un exquisito té a la menta, puesto que es una tradición. Y además te brindarán una clase sobre los distintos productos medicinales hechos en base a especias, aunque también aprenderás de cosmética. Por ejemplo, supe que el delineado de los ojos que los árabes utilizan en el desierto y que vemos en las películas tiene la función de proteger de los rayos del sol. Las mujeres lo usan a diario y yo, por supuesto, me compré uno de esos delineadores.

Pero lo más insólito de esa visita fue que en el medio de la charla el farmacéutico nos dijo: “¿Argentinos? ¡Boca Juniors!”. ¡Era surrealista! En la Medina de Fez, la más antigua del mundo musulmán y la más tradicional, un marroquí gritando “¡Boca Juniors!”, a mí, que soy argentina y de Boca. Surrealista.

Casa de alfombras

Casa de alfombras en Fez

Estar en Marruecos es como estar dentro del libro Las mil y una noches o de las películas En busca de la esmeralda perdida o África mía. Cada paso que das es una sorpresa. Cuando salíamos de visitar una casa de alfombras, nos interceptó, en plena callecita, una multitud de hombres vestidos con sus trajes típicos. Entonaban una plegaria mientras corriendo llevaban sobre sus hombros el cuerpo de un difunto. Era un ritual funerario. Iban en dirección a la Mezquita y casi nos llevan con ellos. Son de esas imágenes que no puedes fotografiar, pero que guardas en tu retina para siempre.

Los tintes

Los tintes se ha convertido en una atracción turística de Fez

Después visitamos el barrio de los curtidores de Fez, con sus famosos tintes: un universo de bateas de ladrillo que contienen diversos colores con los que se tiñe el cuero, la lana y la tela. Esta alquimia de la piel corona la Medina, en una de sus zonas más altas.

Viajar tiene muchas ventajas, enriquece tu mundo interno, tu capital simbólico y cultural; modifica las dimensiones de lo posible. Pero lo mejor es que te deja con esas ganas que son motor y causa de un nuevo viaje.

Marruecos puede ser tu próximo destino. Reserva aquí tu hotel en Fez y disfruta de tu propia caja de sorpresas surrealistas.


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