El faro del Algarve portugués

Vista panorámica de Faro
Faro, en el sur de Portugal, es la capital de la región de Algarve y también su centro artístico.
Algarve se divide en oriental y occidental, tomando como referencia a Faro. Es decir que todos los caminos de Algarve conducen a Faro, ciudad que al disponer de un aeropuerto internacional se convierte en la puerta de entrada a la región.
Visité Faro en 2007, con motivo de una exposición de diseño de interiores que allí tenía lugar. Y aproveché para conocer la ciudad.
Cuando llegamos me enteré de algunas curiosidades. Por ejemplo, supe que en 1755 la región de Algarve fue sacudida por un gran terremoto, el cual destruyó gran parte de los cascos antiguos de ciudades como Faro y Portimao. Luego hubo una ola de saqueos y, para finalizar, una fiebre constructora de esas que son necesarias para el progreso y el desarrollo, pero que a veces olvidan que el negocio inmobiliario y el patrimonio histórico no son conceptos incompatibles o que al menos no deberían serlo, sobre todo en el “Primer Mundo”.

Bar del casco antiguo
En fin, en Algarve hay ciudades que se caracterizan exclusivamente por una oferta hotelera de alto standing y son preciosas. Pero, afortunadamente, yo caí en Faro, la cual parece haber sobrevivido a toda esa vorágine. Eso le otorga, entre otras cosas, un aspecto romántico. Y a mí me atraen mucho los sitios con historia, porque me parece que gozan de un encanto particular y no necesitan tanto maquillaje para ser vendidos; tienen luz propia.
Una de las zonas que se conserva en la bahía es la Cidade Velha, a la que se ingresa por el Arco da Vila. Cerca de Cidade Velha está el Largo de Sao Francisco, que en octubre sirve de sede para la Feira de Santa Iria, la Fiesta Mayor de Faro. Este acontecimiento, que llena las calles de música y puestos ambulantes, se corona con una procesión que evoca el martirio de Santa Iria y que, a diferencia de las procesiones sevillanas, reúne elementos tribales.
También vale la pena visitar la Catedral, el Museo Arqueológico y el Museo Regional, y en verano relajarse en las acogedoras playas de Faro.
Además te sugiero detenerte en alguno de los bares que anclan en el puerto y disfrutar de la tranquilidad que allí se respira degustando una típica mariscada portuguesa. Tampoco dejes de visitar las pastelerías, donde preparan unos tentadores dulces de almendras.

Zona peatonal
Finalmente, quiero contarte que una de las cosas que me sorprendió en Faro fue que paseando por la zona peatonal y comercial mis oídos se endulzaron inesperadamente con un cuadro de música medieval francesa, interpretado con violines y acordeón.
Faro tiene esas cosas… situado en el punto más meridional de Portugal, ilumina a Algarve con la modestia y la seguridad de quien sabe que tiene la llave para encender y apagar la luz.
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Espectacular Alejandra! Para alguien que como yo ama Portugal y visita cuantas veces puede, es una verdadera satisfacción saber que existen otros que ven con los mismos ojos esa zona. En la región donde dicen: “se pone el sol” espero que no te hayas perdido de saborear la caldeirada que sirven en Faro, claro, eso si te gustan las comidas algo picantes..
@Manuel: Que bueno Manuel!! a mi también me alegra conocer gente que ame Portugal porque injustamente no se le hace mucha fama y es un sitio maravilloso, super relajante y los portugueses son adorables!!! Me trataron de diez!! Y amo el fado!!! asi que para mi fue una experiencia divina. Ojalá que se nos sumen muchos más.