Navidad en Praga
Praga, la capital de República Checa, es una ciudad llena de callejuelas románticas y joyas arquitectónicas, las cuales la llevaron a formar parte en el año 2000 de la lista de candidatas al título de Capital Cultural de Europa. La magia de la Navidad en Praga comienza a desplegar su encanto cuatro domingos antes de la Nochebuena, cuando se inicia el tiempo litúrgico del Adviento o época pre-navideña.
La pasión musical que se respira en Praga desde tiempos inmemoriales es una de las grandes protagonistas de este acontecimiento. Durante la época de Adviento tienen lugar: una serie de conciertos musicales que incluyen desde villancicos hasta música clásica, a cargo de la Ópera Estatal de Praga, la Filarmónica Checa y la Filarmónica de Moravia; conciertos de órgano, en la Basílica de San Jacobo y en la Iglesia de los Santos Simón y Judas, y el gran festival de música “Navidades de Praga“, que se lleva a cabo en diversos rincones de la ciudad.
La tradición checa también incluye el festejo del Día de San Nicolás, que se celebra el 5 de diciembre. Entonces se puede ver pasear a este personaje legendario por las calles repletas de puestos de comida y vino caliente como así también al ángel y al diablo repartiendo dulces y frutas a todos los niños.
Otro símbolo de la Navidad de Praga durante el Adviento es el ritual de la carpa: las calles se llenan de inmensas tinas con peces que hay que escoger, comprar y, luego, o bien comer o, fiel a la tradición checa, lanzar al lago. Eso sí, antes de liberar al pescado debes guardar una de sus escamas en el monedero como cábala para obtener dinero al año siguiente.
Las especialidades gastronómicas navideñas de Praga incluyen en el menú: carpa navideña frita, ensalada de patatas a la carpa, salchicha de carne de cerdo o de ternera con vino blanco y sopa de pescado. También una fina repostería, que incluye dulces, como: el vánocka, hecho con masa blanca y pasas; panecillos de vainilla, panes de especias checos con miel y azúcar glas y dulces de masa de nueces con ron. Las bebidas más recomendadas para acompañar estos platos son el ponche, el vino caliente y la cerveza checa.
Según las costumbres de la República Checa, el 24 de diciembre se hace ayuno durante todo el día y por la noche se sirve la cena. A la medianoche, en todas las iglesias de Praga se celebra la Misa del Gallo y el mundialmente famoso reloj astronómico de Praga de la torre del Ayuntamiento anuncia la llegada de la Navidad en toda la ciudad.
Por supuesto, con el anuncio llega la recogida de regalos que el niño Jesús deja en el árbol navideño. Los obsequios que más les gustan a los chavales checos son los juguetes de madera, sobre todo las marionetas, y a los adultos, las piezas de bisutería checa, la porcelana y el cristal tallado y los licores y vinos de la región.
En la Plaza de la Ciudad Vieja se suelen montar desde los primeros días de diciembre unos pintorescos mercadillos donde se pueden realizar las compras navideñas. En la misma plaza las horas de la vida son marcadas por el curioso reloj astronómico, que cada hora deja ver a los 12 apóstoles y a otras figuras de madera que representan a Cristo, a la muerte llevando en su mano un reloj de arena, a la avaricia, a la vanidad y a un gallo, que pone fin con su canto a la representación. Pero además el reloj nos recuerda que la vida es efímera y por eso debemos celebrarla.
¿Tú qué esperas? Reserva tu hotel en Praga y sumate a este particular festejo de la Navidad.




