Roma: Ciudad Eterna
Luego de visitar la monumental Florencia y sumergirnos en el fascinante laberinto de los canales de Venecia, como todos los caminos conducen a Roma el destino final de la travesía por Italia fue la Ciudad Eterna.
Roma es sinónimo de historia y no existe en ella prácticamente ningún sitio que no reserve un momento para la reflexión y también para el placer. Desde su mítica fundación por Rómulo y Remo, ha sido una de las ciudades más importantes del mundo en sentido artístico e histórico.
Su glorioso pasado imperial se deja ver a lo largo y a lo ancho de su geografía: tumbas etruscas, templos imperiales, palacios renacentistas, igesias románicas, basílicas barrocas, plazas medievales, conviven con grandes y modernas avenidas, imponentes fuentes y soberbias escalinatas.
En el corazón de la antigua Roma no puedes perderte el clásico recorrido histórico por lugares emblemáticos como: la Plaza del Capitolio, el Templo de Vesta, el Arco de Constantino y el eterno Coliseo, que muestran en su conjunto el esplendor del Imperio en la época clásica.
Sin duda, otro de los mayores símbolos de la Antigua Roma es el Panteón de Agripa, en la plaza de La Rotonda; en su interior descansan los restos del célebre pintor Rafael.
Otro paseo diurno ineludible es la Ciudad del Vaticano, con la Basílica de San Pedro y el Palacio Vaticano, que alberga entre su vasto patrimonio artístico la afamada “Capilla Sixtina” y el “Juicio Final” de Miguel Angel.
El atardecer es el momento ideal para pasear por la Plaza Navona y mezclarse con el bullicio de la gente y la aparición de artistas ambulantes, quienes inspirados por la musa Fontana dei Quattro Fiumi dan rienda suelta a su arte. Y claro que también para tirar una moneda al tiempo que pides un deseo en la Fontana di Trevi y te sientes un poco Anita Ekberg en la Dolce Vita, en fin…que Roma da para todo.
Un buen paseo nocturno puede ser la animada Plaza de España o el barrio Trastevere, donde podrás disfrutar de la exquisita gastronomía italiana, pero también de exposiciones de pintura y fotografía en el famoso Riparte Café, donde se escucha la mejor música de jazz.
Otra de las plazas más concurridas por los jóvenes italianos y extranjeros es el Campo dei Fiori, en cuyo centro se alza un monumento a Giordano Bruno, filósofo, intelectual y poeta italiano que cuestionó con sus ideas la rigidez conservadora del clero y lo pagó en la hoguera, en el 1600, acusado por la Inquisición de hereje, impenitente y obstinado.
Quizás su presencia en el mismo campo donde fue ejecutado inspire y contagie a los cientos de jóvenes que cada noche se reúnen a beber y a charlar. Ojalá que alguno sepa que la historia de Roma también es la historia de Giordano Bruno.




