Semana Santa en Sevilla – Parte I
Hace tres años visité España por primera vez, primero Madrid y luego Andalucía. Siempre pensé que viajar a España y no detenerse en Andalucía sería un pecado.
Antes de salir de viaje, alguien me dijo: “Vas a hacer mundo”. Traté de pensar qué significaba eso para mí, pero al no obtener una respuesta convincente decidí hacer una pausa y averiguarlo luego.
Aterricé en Sevilla un 13 de abril, en plena Semana Santa y con el despertar de la primavera.
No se puede decir que la Semana Santa sea la fiesta más importante de Sevilla, dado que la Feria de Abril y la Romería del Rocío están a la misma altura.
Pero lo que sí es cierto es que en Andalucía lo mejor de la Semana Santa se vive en la capital hispalense. Y también, que a mí de las tres, es la fiesta popular que más me llega. Será ese particular modo de vivir la religión que tiene Sevilla y que me hizo reconciliar con una parte de mi historia que había dejado atrás.
De pequeña mi padre me enseñó a leer la Biblia, bueno…no me quedaba otra, también íbamos a la iglesia. De mayor me fui alejando de todo eso, y la verdad es que él también, aunque no de Dios. Sin embargo, en un momento pude servirme de esa herencia paterna para entender el espíritu de esa puesta en escena tan espectacular que es la Semana Santa en Sevilla.
Confieso que al principio tuve sentimientos encontrados, tanta parafernalia religiosa, los capirotes de los nazarenos, el incienso…pero poquito a poco, como dicen aquí, me fui entregando.
La Semana Santa arranca el Domingo de Ramos (en 2009, 5 de abril) y se extiende hasta el Domingo de Resurrección (12 de abril).
Alrededor de 50 cofradías salen en procesión cargando sus imágenes y poblando la ciudad de música, color y algarabía. Los costaleros y los nazarenos marchan, penitentes, al ritmo de trompetas y tambores. Y el fervor y el entusiasmo popular que se vive solo es comparable al del Carnaval de Río de Janeiro.
En el recorrido que emprenden, la Giralda es una parada obligada para todas las hermandades, cuyos nombres me llamaban poderosamente la atención: Hermandad del Beso de Judas, Hermandad del Dulce Nombre, Hermandad de la Quinta Angustia, Hermandad de la Pasión, Hermandad del Silencio, Hermandad del Gran Poder, El Cristo de los Gitanos, La Mortaja, el Santo Entierro…
Entre paso y paso, sus integrantes se detenían frente a algún balcón en el que un cantaor ó cantaora entonaba una saeta o recibían desde lo alto de la terraza de algún edificio una lluvia de pétalos de rosas.
Y ahí andaba yo, escéptica total, con mi cámara al hombro, dejándome llevar por un sentimiento popular masivo.
Los movimientos populares siempre me inquietaron, en eso sí tengo fe. Y sin dudas, la Semana Santa es uno de los nombres de la cultura popular de Sevilla. Otro es el flamenco.




[...] decía en el post anterior que la cultura popular de Sevilla se manifiesta en la Semana Santa y en el flamenco. Y ahora [...]