Venecia: clásicos de la ciudad de los canales

Escrito por el 04/02/09 10:00

Luego de visitar Florencia, nada mejor que sumergirse en la mágica atmósfera de la ciudad de los canales: Venecia.

Paseo por el Gran Canal

Paseo por el Gran Canal

Las ciudades de Italia conservan cierto patrón, pero Venecia parece salida de un cuento y, a pesar de saber que en los últimos años las repetidas inundaciones se han convertido en una amenaza para los venecianos, uno no puede dejar de apreciar la belleza, la calidez y la serenidad que transmite el reflejo de los destellos del agua en las ventanas de los balcones, palacios y residencias que bordean el Gran Canal.

Venecia está construida sobre un conjunto de 118 o 120 islas y, aproximadamente, 150 canales, que parten del Gran Canal que sería la avenida principal de la ciudad. A su vez, estas pequeñas islas se unen entre sí por 400 puentes.

Viniendo de una ciudad tan monumental como es Florencia y sin olvidar que Venecia fue otro epicentro de la pintura y la arquitectura europeas en el siglo XV, con la llamada “Escuela veneciana”, sentíamos la necesidad de conectarnos con un paisaje más natural o si se quiere exótico porque ¿qué posibilidades tienes a diario de coger una embarcación para desplazarte de un sitio a otro e incluso para recorrer la ciudad?

De manera que el primer paso fue subirnos a una góndola y dejarnos llevar a golpe de remo por el encantador entramado de las calles venecianas.

Máscaras de carnaval

Máscaras de carnaval

En Venecia hay diferentes tipos de embarcaciones. Por un lado, están los vaporettos, que son los barcos de transporte colectivo y especie de autobuses que discurren por el Gran Canal y entre las islas. Existen también los barcos privados y las clásicas góndolas, que además de funcionar como medio de transporte y de paseo obligado para los turistas se utilizan en la celebración de bodas, funerales y otras ceremonias.

Por otra parte, una de las manifestaciones artísticas más populares de Venecia es el Carnaval y su elemento común: las máscaras. La costumbre carnavalesca de los venecianos acompañó desde siempre el esplendor y el prestigio que gozaba la ciudad en el siglo XVIII. Debido al monopolio del comercio con Oriente, a ella acudían viajeros y aristócratas que, escondidos tras una máscara, se entregaban a los excesos, al placer y a la diversión que ofrecía esta fiesta suprema. Al parecer, el Carnaval pierde colorido cuando Venecia comienza a perder su poder mercante y resucita a finales del siglo XX, aunque para los venecianos “el Carnaval es una sombra de lo que fue”.

Góndola de lujo

Góndola de lujo

Aun así, las máscaras se encuentran por doquier y se caracterizan por la calidad de su diseño, sus colores, plumas y ese halo de misterio que conservan.

Uno de los sitios más bellos de Venecia es la Plaza de San Marcos, en el corazón de la ciudad, donde se halla la basílica de estilo bizantino veneciano, que varias veces al día se viste de blanco al recibir la visita de sus más fieles seguidoras: las palomas.

Otro de los tópicos venecianos es la visita a las islas Burano y Murano, una famosa por sus encajes y la otra, por su legendaria producción de vidrio y su Museo del Cristal.

Y como el cristal, Venecia brilla; la naturaleza la ha castigado, pero también hizo de ella una de las ciudades más bellas del Mediterráneo.

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