Guggenheim Bilbao
Así como New York, Las Vegas, Berlín y Venecia, el País Vasco también tiene su propia meca de arte contamporáneo: el Museo Guggenheim Bilbao, impactante obra arquitectónica del norteamericano Frank O. Gehry, realizada en titanio, piedra y cristal, sobre las márgenes del río Nervion.
¿Por qué comenzar por el edificio y no por las colecciones? Porque aquél, con sus 24 mil metros cuadrados de superficie y más de 50 metros de alto, divididos en diversos volúmenes ortogonales, curvados y retorcidos, es en sí mismo una acabada expresión del vanguardismo del siglo XX.
Ya en el ingreso, un perro gigantesco y florido recibe a los visitantes: se trata de una inmensa escultura de acero, cubierta de unas 40 mil flores naturales, que cambian dos veces al año, según la flora de la temporada. ¿Qué simboliza este perro? La unión de dos épocas: por un lado, la de los jardines del siglo XVIII y, por otro, la de las mascotas como ícono de la cultura de masas.
Allí mismo, a tan solo algunos metros, está emplazada un inmensa araña de bronce, llamada Mamá, que es una escultura de la artista Louise Bourgeois.

