Montmartre, refugio de la bohemia parisina
En París: Je vois la vie en rose, quizá porque París es una especie de amante que siempre convoca el deseo y en cuyos brazos se sueña caer. Pura apreciación personal.
Pero volvamos al cine. Otra película que te invita a recorrer Paris es Amélie, que se desarrolla en el barrio de Montmartre, en el distrito dieciocho.
Montmartre, considerada la cuna del impresionismo y de la bohemia parisina del siglo XIX, presenció en la primera mitad del siglo XX un fuerte desarrollo del cubismo y el surrealismo. Contribuyeron a esta tradición artistas de la talla de Manet, Van Gogh, Picasso, Toulouse-Lautrec, Renoir, Braque, Matisse, Duchamp, Cézanne, Miró y Bonnard, entre otros.

El Moulin Rouge
La Place du Tertre, un símbolo de Montmartre, acoge actualmente a una multitud de pintores, caricaturistas y retratistas, que hacen que este típico rincón parisino adquiera un encanto especial.
La paredes de la ciudad exudan el espíritu revolucionario siempre vivo bajo las manifestaciones artísticas más atrevidas. Entre las inscripciones que se pueden leer, una bien representativa, pintada por una artista callejera, reza: “Créer c’est résister!”, es decir: ¡Crear es resistir!
Pasear por Montmartre es una verdadera delicia, una de sus mayores atracciones es su capacidad para conjugar lo sagrado y lo profano: pues se trata de un barrio lleno de contrastes, donde conviven la Basílica del Sagrado Corazón (Sacré Coeur), en la cima de la colina, y templos de lujuria y diversión nocturna, como el Molino Rojo (Moulin Rouge) y El Gato Negro (Le Chat Noir). Continuar leyendo →

