En Sevilla, guiados por la ruta del Flamenco

Escrito por el 15/11/10 09:51

El Flamenco es el arte español más genuino, tanto la música como el baile y Sevilla es la cuna de esa expresión más pura que tiene el folclore andaluz.

Visitar Sevilla y sentir en el corazón y la piel la energía y la pasión que transmite el flamenco resulta una experiencia extraordinaria, para ello sólo hay que llegar hasta alguno de los tantos “tablaos” flamencos que se distribuyen por toda la ciudad y los alrededores, o disfrutar de alguno de sus famosos festivales, ir a los bares con flamenco o a la Feria Mundial del Flamenco que se lleva a cabo cada año en el Palacio de Congresos y Exposiciones. También en pleno centro de Sevilla se halla el Museo del Baile Flamenco donde se exponen todos los secretos para tener acceso al mundo mágico del baile flamenco.

El “cante jondo” como también es conocido el flamenco, tiene en Sevilla su mayor escenario, es en los tablaos donde mejor se aprecia el espectáculo que ofrecen los bailaores y cantaores. Las palmas, la fuerza del zapateo, la magia de la guitarra que acompaña los cantos  profundos, cautivan e hipnotizan.

Queremos darte los nombres de algunos míticos locales de flamenco de la ciudad, aunque no te  hará falta guía para que halles Flamenco en Sevilla. Dicen que Sevilla y el flamenco no son nada el uno sin el otro, por lo tanto no hace falta buscarlo, el flamenco te encuentra a ti cuando visitas la ciudad.

Tablaos y Bares de Flamenco

Los tablaos de flamenco más tradicionales son: El Arenal (calle Rodó 7), El Palacio del Embrujo, el Palacio Andaluz (María Auxiliadora 18), El Patio Sevillano (Paseo Colón 11), Casa de la Memoria (Ximenez Enciso 28), Los Gallos (Plaza Santa Cruz 11), Puerta de Triana (Castilla 137) o el Taller Flamenco (Peral 49).

Entre los bares con flamenco podemos indicarte: Anselma, el Tejar o el Mantoncillo en Triana, El Perro Andaluz o Pata Negra en el centro, Lola de los Reyes en Los Remedios y El Chirinquito en Alfalfa.

Por lo general los tablaos suelen ofrecer (además del espectáculo de cante, bulerías, soleares, alegrías, fandangos y sevillanas) comidas y bebidas típicas, tapas y el tradicional vino manzanilla.

Flamenco y gastronomía en Sevilla se presentan como una excelente combinación. Es conveniente reservar mesa con tiempo, pues la mayoría de los tablaos tienen aforo reducido y no es el caso que te quedes con las ganas.


Semana Santa en Sevilla – Parte II

Escrito por el 23/03/09 19:58

Plaza del Duque

Hermandades por la Plaza del Duque

Te decía en el post anterior que la cultura popular de Sevilla se manifiesta en la Semana Santa y en el flamenco.  Y ahora agrego que además esta cultura  introduce ritmos en esta hermosa ciudad de Andalucía.

Por ejemplo, el ritmo de Sevilla se altera con la Semana Santa: se reduce la jornada laboral o directamente se decreta asueto, la autovía se atasca en cualquier horario, el autobús tarda tres veces más de lo habitual en llegar a destino y no puedes aparcar el coche en ningún sitio… Y nada de esto parece importar.

En mi primera Semana Santa de Sevilla, cuando por fin logré subir a uno de los palcos de la Avenida de la Constitución y ver pasar a las hermandades, me acordé de mi padre, porque gracias a él pude leer en esas impresionantes representaciones teatrales cada una de las escenas bíblicas, una tras otra, como las leía de pequeña en el libro sagrado. Entonces la Semana Santa cobró ese sentido para mí: el de puesta en escena de un texto sagrado, sólo que en este caso el teatro sale a las calles de Sevilla. Continuar leyendo →


De tapas por Sevilla

Escrito por el 21/10/08 19:23

Típico patio sevillano

Típico patio sevillano

Siempre pensé que así como existen La ruta del vino, La ruta del chocolate y La ruta del Califato, en España debería crearse una ruta de las tapas. Porque claro… los vinos tienen denominación de origen, sin el Califato no se puede pensar la historia de Al Andalus y convengamos en que el chocolate es uno de los mejores inventos. Pero ¿y las tapas? Ir de tapas en España es una norma y en Sevilla una costumbre popular con leyenda propia.

El hábito del tapeo parece originarse así: cuando se servía una copa de vino o cerveza, para evitar el contacto con las moscas, era común taparla con un pequeño plato. Entonces alguien habría comentado: “Oye, ¿por qué no pones aquí unas aceitunas?”. Luego, fueron unas lonchas de jamón ibérico y así sucesivamente, hasta convertirse en lo que hoy es una muestra de la cocina local y, también, una solución económica. Continuar leyendo →