Dalí pasó por Marruecos: Fez
Mi estancia en Marruecos se caracterizó por ser una caja de sorpresas. Durante la misma aventura que me llevó a emprender aquel “viaje en el tiempo” sobre el que ya te hablé en otro post, me topé con un sinfín de excentricidades que hicieron de aquella una experiencia inolvidable. De esas que nos resistimos a dejar sólo en el recuerdo y por eso compartimos con otros, aunque sea en forma parcial.
Por ejemplo, el tren que va de Tánger a Fez es en sí mismo una experiencia imperdible. El camarote lo compartimos con cuatro personas más que nos invitaron a participar de la charla, la cual en principio se desarrollaba en el idioma oficial, el árabe, pero que luego, cuando nosotros nos sumamos, pasó a ser en un popurrí de francés, inglés y español.
Una de las imágenes más fuertes que conservo es la de escuchar un diálogo en el que alguien preguntaba en árabe y otro respondía en francés y viceversa. Yo, atónita, ya sin importarme mucho qué se decía, no podía dejar de asombrarme por el hecho de estar en un lugar tan pobre como es África y a la vez tan rico. Ya que nos hubiesen preguntado en qué idioma queríamos hablar me había dejado perpleja. Y si bien el viaje duró 5 horas, te aseguro que fue de lo más entretenido. Continuar leyendo →


