Rusia, el país de los huevos más caros
El regalar huevos para la Pascua es una tradición que se mantiene en el tiempo y que posee un valor más simbólico que económico.
La dinastía Romanov, que gobernó Rusia hasta la revolución de 1917, mantenía esta costumbre, pero con algunas variantes propias de una familia imperial: los huevos que el zar regalaba a su esposa o a su madre, a cambio de tres besos, eran nada menos que los lujosos huevos Fabergé.
Entre 1885 y 1917, el joyero Peter Carl Fabergé confeccionó 69 huevos, de los cuales 54 fueron para la familia de los zares. Éstos estaban hechos con metales preciosos y piedras decoradas con combinaciones de gemas y esmalte.
La novedad de estos presentes era que, cuando se abrían, en su interior aparecían todo tipo de sorpresas minúsculas, como palacios, embarcaciones, aves, ramilletes de flores, coronas reales y retratos del zar Nicolás y sus hijas. Incluso, en algunos casos, las joyas tenían un mecanismo que activaba la sorpresa.
Seguramente te estarás preguntando adónde debes viajar para apreciar estas maravillas de la joyería.
La respuesta es amplia, puesto que de los 54 huevos imperiales hoy sólo se conoce el destino de 47 de ellos, los cuales además se hallan en diferentes países.
En Rusia se encuentran 19: diez en el Museo del Kremlin de Moscú y nueve en la colección particular del magnate petrolero Viktor Vekselberg.
En los Estados Unidos, hay 13: cinco en el Museo de Arte del Estado de Virginia, tres en el Museo de Arte de New Orleans, dos en el Museo Hillwood de Washington, dos en el Museo de Arte Walters en Baltimore y uno en el Museo de Arte de Cleveland.
Gran Bretaña posee tres, los cuales pertenecen a la colección de la Reina Isabel. En Suiza, más precisamente en la Fundación Edouard y Maurice Sandoz, hay otro trío de estos huevos. Y también Mónaco tiene el suyo, que forma parte de la colección del Príncipe.
Los restantes huevos imperiales Fabergé estuvieron en manos de la familia Forbes hasta 2004, cuando fueron vendidos. Desde entonces forman parte del patrimonio de diversas colecciones privadas.
Respecto a los ocho huevos extraviados, entre los que se encuentran el Huevo con querubín y carruaje y el Huevo del neceser, sólo a dos de ellos se los conoce por fotografías: al Huevo del jubileo danés y al Huevo conmemorativo de Alejandro II.
La tradición Faberge continúa viva. Sus descendientes joyeros confeccionan huevos (ninguno de los cuales es copia de los imperiales), relojes, piezas de joyería y decoraciones de Navidad. Poseen negocios en la ciudad de San Petersburgo y en la Plaza Roja de Moscú.
Así que si quieres quedar bien con alguien de tu familia para la próxima Pascua, ya sabes adónde tienes que ir y qué tienes que comprar. Eso sí, prepara unos cuantos miles de euros antes de partir hacia Rusia.





Una muy buena coleccion de imajenes y sus historis pero me gustaria saber mas de quien los fabrico y si los siguen fabricando en la actualidad con el mismo encanto